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La revolución tecnológica, ha generado dinámicas de cambio no solo en la forma de trabajar o pensar la realidad, sino también en la manera de sentir, hacer e inclusive de asumirnos como seres humanos. Escenarios como la impresión en 3d de un órgano para hacer un trasplante, un mundo de autos que se manejan solos, de robots realizando procedimientos médicos, de drones entregando medicamentos o cualquier tipo de domicilios, de adultos mayores cuidados por máquinas, son solo algunos de los escenarios que estamos viviendo y proyectando hoy.

El campo de la salud humana, y cuando hablamos de salud nos referimos a ese estado de Bienestar del que nos habla de OMS, que incluye lo físico, lo biológico, lo social, lo psicológico, se ha visto transformado por esta revolución, desde el punto de vista práctico. Veamos por ejemplo como actualmente la información que se recolecta en instrumentos sencillos como los Wearables, (que son como manillas inteligentes que nos miden nuestra respiración, pasos, frecuencia cardiaca, entre otros factores), arroja datos que en su conjunto a lo largo de tiempo, permiten hacer predicciones, por ejemplo, de una enfermedad cardiaca, a muy temprana edad, haciendo que se puedan generar todas las condiciones para que no se desarrolle y así mantener una salud estable.

Estas son las Healthtech, conocimientos, metodologías y habilidades plasmadas en tecnologías y aplicaciones tecnológicas que ayudan a mejorar la calidad de vida y bienestar de las personas.

Es claro que estas nuevas realidades enmarcadas en los procesos de automatización, también generan ajustes en los roles y en la forma como se asume el trabajo, ya que las profesiones que hoy conocemos tienden a desaparecer y surgen nuevas demandas y necesidades que hoy todavía no nos hemos imaginado.

En este sentido en el campo de Bienestar humano lo que se visualizan son cambios profundos en las relaciones entre los usuarios y los diferentes profesionales que atienden necesidades de Bienestar, inclusive se está planteando que los roles van a trascender hacia esferas más emocionales, de acompañamiento y de apoyo en los procesos.

Es importante cerrar este tema con una reflexión acerca de cómo la tecnología nos transforma, pero cómo además la esencia de lo humano empieza a tener cabida en esferas distintas, en donde emergen nuevos profesionales, nuevas ocupaciones, nuevos espacios para permanecer vigentes en un mundo cada vez más cambiante.

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