aprender_trabajando

Cuando estábamos en el colegio el concepto de conjuntos se usaba para representar la pertenencia de los elementos a un sistema, y cuando se daban intersecciones entre dos de ellos era porque tenían cosas en común, que daban vida a un nuevo sub-sistema.

Bajo esta misma premisa, analicemos la educación y la industria.

La educación viene sufriendo una importante trasformación, pues pasó de ser un contexto en su mayoría presencial y asequible solo para algunos a contar con opciones físicas, virtuales o mixtas y ofrecer la información a la mano para todos, a la distancia de un clic. Si bien esa información proviene de muchas fuentes y en algunos casos su veracidad es cuestionable, se podría decir que el que busca de la manera correcta puede encontrarla, y no solo veraz, sino en algunos casos gratis o a costos bastante bajos. Ya el tabú de que el conocimiento era solo para las personas de dinero hace parte del ayer y más bien es un tesoro que, si se anhela y se busca, se puede encontrar.

Uno de los dilemas que hoy tienen las personas que están buscando una proyección educativa es qué estudiar, más aún cuando las cifras son desalentadoras y muestran unas tasas altas de desempleo y una sobre oferta de profesionales en cada rama.

Por su parte, al hablar con empresarios muchos de ellos se quejan de que no es sencillo encontrar personal calificado, y ello no deja de ser paradójico cuando en el mercado hay tantas personas cesantes.

Los análisis muestran que hay una desarticulación entre las herramientas con las que cuentan los egresados y las necesidades de las empresas; de allí que modelos como el CoDesarrollo buscan articular las necesidades y expectativas de los dos lados. Más que un intercambio de tiempo y conocimientos de las personas por dinero y lograr experiencia laboral, se busca una creación en conjunto, en la cual las dos partes crean un entorno basado en las necesidades reales, ofreciendo claridad en las expectativas, alcances y esfuerzos que deben realizar.

Países como Alemania no son ajenos a esta realidad, de allí que importantes empresas del sector industrial hayan venido creando modelos en los que internamente diseñan programas de formación específicos para solucionar necesidades reales y puntuales de la industria, que permiten que las personas adquieran conocimientos concretos y puedan aplicarlos al interior de las compañías. Tales programas son complementados con etapas de práctica que les permiten ir logrando la experiencia necesaria para formar profesionales integrales y con proyecciones laborales claras.

¿Qué pasaría si en más países se integrara la educación con la industria? Seguramente muchos de los indicadores laborales cambiarían y las empresas contarían con entornos más estables. De ahí la importancia de crear esta interacción fundamentada como CoDesarrollo y de lograr que, al ser construida en conjunto, asegure que los nuevos profesionales se cultiven desde la etapa de formación y se fortalezcan con la experiencia. De esta manera se puede hacer que conceptos como el que define la empresa PWEX de origen Americano, pionera en CoDesarrollo, de “aprender trabajando y trabajar aprendiendo” conviertan el mundo laboral en un mejor contexto que equilibre, proyecte y facilite el crecimiento a todos los eslabones de la cadena.

Beneficios del CoDesarrollo

  • Desarrollo en conjunto
  • La información se comparte para crear crecimiento
  • Se monitorea el entorno para obtener una visión global
  • Concentración en las habilidades de cada eslabón
  • Equilibrio en la relación ganar-ganar
  • Creación de una red de conocimiento
  • Claridad en la responsabilidad y autoridad de cada rol
  • Aprendizaje basado en los procesos y la experiencia
  • Relaciones a largo plazo.

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